lunes, 10 de octubre de 2011

Huir

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Desde la nada de una silla,
la opacidad de sus ojos
que como exagerada imagen,
se me presenta en el tiempo.
Y veo en hojas, el aire de la casa,
y hablo de las palabras quemadas,
de la fuerza que ejerce el viento
sobre las llamas,
mitad valor, la otra mitad miedo.
Y me doy la vuelta;
y escapo.
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4 comentarios:

Charcos dijo...

palabras quemadas, hoy me quemaban a mí también

Paloma Corrales dijo...

Huir. A veces es una tentación irresistible. Precioso, Mamen.

Un beso.

Oréadas dijo...

En momentos tan necesarias las huídas.
Un saludo.

María Blázquez dijo...

Pero hay ciertas cosas de las que no se puede huir aunque les demos la espalda ¿verdad?

Sutil y profundo, como te caracteriza.

Un abrazo corazón.