.
.
Necesito saber que me amas,
todos los segundos,
el de ahora no me sirve
para el siguiente,
ni el de ayer
para el mes que viene.
He rascado la humedad
de las paredes
que nos contienen
para que mojes las letras
que se te secaron
con la velocidad del tiempo.
Para que las utilices.
Presiento que tienen raices
tan largas como el invierno
y un entierro
que nada las favorece.
.
.
martes 17 de noviembre de 2009
jueves 12 de noviembre de 2009
La ventana
.
.
Para esta noche, quiero que el frío
se equivoque de puerta y descienda
los peldaños que dan a la calle de enfrente.
Que el reloj de la mesilla se ensarte en las doce
con sus propias agujas, y que un dedo las señale,
por mentirosas y precisas en sus mentiras.
De esta noche, quiero el color que no me viste,
y un desnudo abrazado a un epitafio
absolutamente niño y perdido.
Quiero toda la verdad y volver sobre ella
una y otra vez todas las noches,
y armarme, con un anochecer en el pecho
transparente y eterno, como de otra tierra.
Puedo pedir más, pero es incendio la luz
y se me acaban los ojos atardeciendo
tras los árboles, tras la ventana.
.
.
.
Para esta noche, quiero que el frío
se equivoque de puerta y descienda
los peldaños que dan a la calle de enfrente.
Que el reloj de la mesilla se ensarte en las doce
con sus propias agujas, y que un dedo las señale,
por mentirosas y precisas en sus mentiras.
De esta noche, quiero el color que no me viste,
y un desnudo abrazado a un epitafio
absolutamente niño y perdido.
Quiero toda la verdad y volver sobre ella
una y otra vez todas las noches,
y armarme, con un anochecer en el pecho
transparente y eterno, como de otra tierra.
Puedo pedir más, pero es incendio la luz
y se me acaban los ojos atardeciendo
tras los árboles, tras la ventana.
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miércoles 4 de noviembre de 2009
La palabra
.
.
No es palabra
la boca que en silencio,
se prepara para hablar
y dice nunca.
Ni es noviembre
el frío delgado
que consuela a la voz,
de las hojas que agonizan
y dicen lejos.
No, no es invierno el dolor.
Ni los labios que piensan,
distancia,
porque no son palabra.
.
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No es palabra
la boca que en silencio,
se prepara para hablar
y dice nunca.
Ni es noviembre
el frío delgado
que consuela a la voz,
de las hojas que agonizan
y dicen lejos.
No, no es invierno el dolor.
Ni los labios que piensan,
distancia,
porque no son palabra.
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martes 27 de octubre de 2009
La grava
.
.
Que el fraguar del cemento
y su calor de cueva oscura y ardiente
fue cuna.
Que aquel olor húmedo
con su silencio gris de abrazo
y de agua incendiada
al lado de los pies, fue un sueño.
Es algo que deberías saber.
Porque hoy soy lo que ves
sobre las baldosas.
Mi corazón es grava
cuando late en los límites del invierno
y mis manos, agua derramada
ante la posibilidad del frío.
.
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Que el fraguar del cemento
y su calor de cueva oscura y ardiente
fue cuna.
Que aquel olor húmedo
con su silencio gris de abrazo
y de agua incendiada
al lado de los pies, fue un sueño.
Es algo que deberías saber.
Porque hoy soy lo que ves
sobre las baldosas.
Mi corazón es grava
cuando late en los límites del invierno
y mis manos, agua derramada
ante la posibilidad del frío.
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domingo 18 de octubre de 2009
La sequía
.
.
Todo se va secando,
el asfalto,
las aceras,
tu boca, madre.
Se nos desprenden
los miedos.
Hojas de encina
caen,
entre nosotras.
.
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Todo se va secando,
el asfalto,
las aceras,
tu boca, madre.
Se nos desprenden
los miedos.
Hojas de encina
caen,
entre nosotras.
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domingo 11 de octubre de 2009
La niebla
.
.
No merece el abuelo
que no lo recuerde.
Aunque no hablara,
aunque su mirada
no fuera más que
una niebla espesa
o un iceberg enorme
de esos que si se mueven
nadie podría notarlo.
El abuelo no estaba.
Pero yo lo veía
si alguna mañana
desayunaba en la salita
de la ventana a la calle,
sentado en un sillón
con orejas de elefante.
Luego gritábamos
y dejaba de verlo.
Seguro que no estaba.
Por eso lo recuerdo.
.
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No merece el abuelo
que no lo recuerde.
Aunque no hablara,
aunque su mirada
no fuera más que
una niebla espesa
o un iceberg enorme
de esos que si se mueven
nadie podría notarlo.
El abuelo no estaba.
Pero yo lo veía
si alguna mañana
desayunaba en la salita
de la ventana a la calle,
sentado en un sillón
con orejas de elefante.
Luego gritábamos
y dejaba de verlo.
Seguro que no estaba.
Por eso lo recuerdo.
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domingo 27 de septiembre de 2009
La búsqueda
.
.
Hay un muro encalado
alto como un padre
en el que puse una señal
y una náusea,
en el que dejé las uñas
y por el que pasé la lengua.
Hay un muro curvado
que me sujeta tras de él,
y sobre el que me encaramo
dificultosamente.
Convencida de encontrarla
busco una infancia
de heridas en las rodillas.
.
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Hay un muro encalado
alto como un padre
en el que puse una señal
y una náusea,
en el que dejé las uñas
y por el que pasé la lengua.
Hay un muro curvado
que me sujeta tras de él,
y sobre el que me encaramo
dificultosamente.
Convencida de encontrarla
busco una infancia
de heridas en las rodillas.
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martes 22 de septiembre de 2009
La pereza
.
.
Pensaré
que aún no está escrito
el poema que acaba
junto al tiempo.
Hay palabras sobre la mesa
que la pereza no recoge,
y un desconsuelo.
Me declaro indolente
como cuando era niña
y se acercaba Octubre,
y su silencio.
.
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Pensaré
que aún no está escrito
el poema que acaba
junto al tiempo.
Hay palabras sobre la mesa
que la pereza no recoge,
y un desconsuelo.
Me declaro indolente
como cuando era niña
y se acercaba Octubre,
y su silencio.
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jueves 13 de agosto de 2009
La desgana
.
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Voy a decir tu nombre
ahora que mi piel es oscura
de tanta desgana al lado del sol,
para que vengas como lo hacen los gatos,
lentamente y sin mirar a los ojos.
No quiero contarte lo que pienso, sólo
miraré tus vísceras y haré un intento
de desamor para no reconocerte
las manos.
¿Te diste cuenta? Hoy callé
cuando llegaste.
Me queda un secreto solamente y no
se me ocurre nada mejor,
que entregarte la nada.
Son cosas que pasan cuando la piel
se oscurece y el tiempo
se vuelve blanco y largo,
como hilachas de nube.
Voy a decir tu nombre como un suspiro,
para que me oigas como lo hacen los gatos,
como si no oyeran.
No quiero que sepas que
te quiero, porque de este modo
no me reconocerás las manos, y podrás
desamarme tanto, que
las Perseidas no importen, ni el calor,
ni los pasos descalzos a medianoche.
¿Te diste cuenta? Tu piel se descama.
Y pasará Agosto, y en un sí y en un no
llegará Septiembre para no tener
el tiempo que ahora nos sobra
entre los libros.
Ya conocemos la historia.
Ahora déjame decir tu nombre,
y hazme creer que no me has oído.
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Voy a decir tu nombre
ahora que mi piel es oscura
de tanta desgana al lado del sol,
para que vengas como lo hacen los gatos,
lentamente y sin mirar a los ojos.
No quiero contarte lo que pienso, sólo
miraré tus vísceras y haré un intento
de desamor para no reconocerte
las manos.
¿Te diste cuenta? Hoy callé
cuando llegaste.
Me queda un secreto solamente y no
se me ocurre nada mejor,
que entregarte la nada.
Son cosas que pasan cuando la piel
se oscurece y el tiempo
se vuelve blanco y largo,
como hilachas de nube.
Voy a decir tu nombre como un suspiro,
para que me oigas como lo hacen los gatos,
como si no oyeran.
No quiero que sepas que
te quiero, porque de este modo
no me reconocerás las manos, y podrás
desamarme tanto, que
las Perseidas no importen, ni el calor,
ni los pasos descalzos a medianoche.
¿Te diste cuenta? Tu piel se descama.
Y pasará Agosto, y en un sí y en un no
llegará Septiembre para no tener
el tiempo que ahora nos sobra
entre los libros.
Ya conocemos la historia.
Ahora déjame decir tu nombre,
y hazme creer que no me has oído.
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jueves 30 de julio de 2009
La siesta
..
La puerta está abierta
y como un ojo grande y cansado
descubre la luz, se cierra.
Ya no hay tardes como aquellas
ni escribo como entonces,
en libretas con anillas.
El papel ahora es un niño,
la luz naranja lo adormece
y un recuerdo se repite:
Mi madre
toda amarilla y de espaldas.
-Duérmete hija,
sólo será media hora.
.
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lunes 6 de julio de 2009
lunes 29 de junio de 2009
La deuda
lunes 22 de junio de 2009
La náusea
.
.
Llegará ese momento
en el que ya nadie recuerde
a que te dedicabas en tus ratos libres.
Y no será malo pasar
desapercibido, ni aceptar
que le va creciendo un árbol a tus mañanas,
o que cada día que pasa
la escritura se te va tumbando
levemente hacia la izquierda
-precisamente hacia la izquierda-
El viernes, tuvimos una buena tarde,
viajó la sed de mano en mano
y nos abrazamos.
Una fiesta de letras en los hombros y en los ojos
nos ardía los labios.
¿Llorábamos?
Llegará el momento y estaremos así,
preparados para la tarde,
nuestra naúsea en la boca de otros,
y la vida cayendo.
.
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Llegará ese momento
en el que ya nadie recuerde
a que te dedicabas en tus ratos libres.
Y no será malo pasar
desapercibido, ni aceptar
que le va creciendo un árbol a tus mañanas,
o que cada día que pasa
la escritura se te va tumbando
levemente hacia la izquierda
-precisamente hacia la izquierda-
El viernes, tuvimos una buena tarde,
viajó la sed de mano en mano
y nos abrazamos.
Una fiesta de letras en los hombros y en los ojos
nos ardía los labios.
¿Llorábamos?
Llegará el momento y estaremos así,
preparados para la tarde,
nuestra naúsea en la boca de otros,
y la vida cayendo.
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sábado 20 de junio de 2009
La silla
.
.
Le conté a mi amiga,
que ella era demasiado pequeña
y que siempre aparecía envuelta
en voces.
Le conté, que sentía miedo
de su silla bajita,
de sus pies.
Ahora me ocupa las páginas
y es tinta.
Su momento es redondo,
como su cara.
Agudo, como su voz.
.
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Le conté a mi amiga,
que ella era demasiado pequeña
y que siempre aparecía envuelta
en voces.
Le conté, que sentía miedo
de su silla bajita,
de sus pies.
Ahora me ocupa las páginas
y es tinta.
Su momento es redondo,
como su cara.
Agudo, como su voz.
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martes 16 de junio de 2009
La verdad
.
.
Hay noches que se repiten
una y otra vez
aunque los ojos lo nieguen.
Es en estas noches cuando sueño
verdades que son mentiras,
y puedo crecer un día,
y dormir superficialmente.
Mientras tanto,
las verdaderas cosas nocturnas
suceden tras el cristal
y los pájaros, enmudecen a la espera
de la mañana que no amanece.
Hay noches tan largas
que me llegan a los pies
y se apartan dulcemente
de tu imagen.
Aunque tú no lo creas.
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Hay noches que se repiten
una y otra vez
aunque los ojos lo nieguen.
Es en estas noches cuando sueño
verdades que son mentiras,
y puedo crecer un día,
y dormir superficialmente.
Mientras tanto,
las verdaderas cosas nocturnas
suceden tras el cristal
y los pájaros, enmudecen a la espera
de la mañana que no amanece.
Hay noches tan largas
que me llegan a los pies
y se apartan dulcemente
de tu imagen.
Aunque tú no lo creas.
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viernes 12 de junio de 2009
La luz
.
.
De repente, las manos
vuelan detrás de algo que
ni siquiera me pertenece.
Tan pronto fluyen de los ojos
como de la garganta callada,
letras, magia y tormento
¿La luz como una llaga?
Y se ocultan.
Llevo el silencio conmigo,
el castigo es la palabra.
.
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De repente, las manos
vuelan detrás de algo que
ni siquiera me pertenece.
Tan pronto fluyen de los ojos
como de la garganta callada,
letras, magia y tormento
¿La luz como una llaga?
Y se ocultan.
Llevo el silencio conmigo,
el castigo es la palabra.
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domingo 7 de junio de 2009
La espera
.
.
..................................................Qué os debo yo a vosotros
..................................................que vinisteis
..................................................a mí
..................................................con un plato y un vestido
..................................................Ada Salas
.
.
No debo nada
a los que se me muestran
de espalda y son silencio.
Ni al ruido
que nos rodea
y tiene manos que ahogan.
No debo ningún discurso
ni ningún mensaje
al tiempo que pasa,
como el aire,
demasiado rápido
cerca de los zapatos.
Ni siquiera debo un grito,
a veces, tan necesario.
Pero sí
me debo un beso
en un lugar cercano
a los labios,
que se demora y se hace
dolor ante la espera y que
débilmente dice alma
mientras entretengo los pasos
comiendo lunas un día,
y el siguiente.
.
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..................................................Qué os debo yo a vosotros
..................................................que vinisteis
..................................................a mí
..................................................con un plato y un vestido
..................................................Ada Salas
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No debo nada
a los que se me muestran
de espalda y son silencio.
Ni al ruido
que nos rodea
y tiene manos que ahogan.
No debo ningún discurso
ni ningún mensaje
al tiempo que pasa,
como el aire,
demasiado rápido
cerca de los zapatos.
Ni siquiera debo un grito,
a veces, tan necesario.
Pero sí
me debo un beso
en un lugar cercano
a los labios,
que se demora y se hace
dolor ante la espera y que
débilmente dice alma
mientras entretengo los pasos
comiendo lunas un día,
y el siguiente.
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domingo 24 de mayo de 2009
La tormenta
.
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Me asomo aquí
porque retumba un trueno
tras la ventana,
y de encima de los hombros resbala
un vacío incoloro que me desnuda los años.
Entonces veía el río todas las mañanas,
era un río altivo y ciego
que llegaba gris de las tormentas, y yo
lo amaba agarrada al miedo
que despertaba su espuma hueca
y su cercanía,
tan parecida a una llamada.
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Me asomo aquí
porque retumba un trueno
tras la ventana,
y de encima de los hombros resbala
un vacío incoloro que me desnuda los años.
Entonces veía el río todas las mañanas,
era un río altivo y ciego
que llegaba gris de las tormentas, y yo
lo amaba agarrada al miedo
que despertaba su espuma hueca
y su cercanía,
tan parecida a una llamada.
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jueves 21 de mayo de 2009
La ofrenda
.
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Hay una ofrenda de agua,
sobre la sed que supura de una boca
eternamente abierta.
Y corre en su curso un derecho
que no proviene del hacer,
aunque sí, del bruñir
de los goznes que penetran
la madera.
Piensa entre rejas,
mira que no hay aire suficiente,
ni garganta, ni pulmones,
y que la piel de tu cuerpo, no tiene
doce lenguas para amortiguar el sudor
que ha inundado los poros
de otra noche descubierta.
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Hay una ofrenda de agua,
sobre la sed que supura de una boca
eternamente abierta.
Y corre en su curso un derecho
que no proviene del hacer,
aunque sí, del bruñir
de los goznes que penetran
la madera.
Piensa entre rejas,
mira que no hay aire suficiente,
ni garganta, ni pulmones,
y que la piel de tu cuerpo, no tiene
doce lenguas para amortiguar el sudor
que ha inundado los poros
de otra noche descubierta.
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lunes 18 de mayo de 2009
¿La marcha?
viernes 15 de mayo de 2009
La dirección
lunes 27 de abril de 2009
Espejos troceados
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Ahora que el reconocimiento
no quiere saber más
que de espejos troceados,
este muchacho, casi niño,
se distrae en aventar un mercurio viejo
propio de la edad de los dioses,
llega, pone agua en mis manos,
me salva y me hace inocente
de tomar prestado el aire,
de masticar dedos,
de podar un árbol torpemente,
y me cae encima una noche
y otra , y otra,
como techos de lata,
y me cubro de telas,
y comienzo a tropezar de nuevo
con los bordillos.
Después, en casa,
lejos de la vista del poeta,
desgarro palabras y mi afán
es de nuevo el alimento.
.
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Ahora que el reconocimiento
no quiere saber más
que de espejos troceados,
este muchacho, casi niño,
se distrae en aventar un mercurio viejo
propio de la edad de los dioses,
llega, pone agua en mis manos,
me salva y me hace inocente
de tomar prestado el aire,
de masticar dedos,
de podar un árbol torpemente,
y me cae encima una noche
y otra , y otra,
como techos de lata,
y me cubro de telas,
y comienzo a tropezar de nuevo
con los bordillos.
Después, en casa,
lejos de la vista del poeta,
desgarro palabras y mi afán
es de nuevo el alimento.
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sábado 25 de abril de 2009
Me va pasando
.
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Esta incómoda costumbre
de tragar palabras,
me va pasando.
A cada tormenta
le sigue un silencio.
A mí,
me va pasando.
Y sólo eso.
.
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Esta incómoda costumbre
de tragar palabras,
me va pasando.
A cada tormenta
le sigue un silencio.
A mí,
me va pasando.
Y sólo eso.
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Cabía
lunes 20 de abril de 2009
Yo atento contra mí
martes 7 de abril de 2009
Al río no le importa la parte más sencilla de una caricia
.
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Cuando enmudecía la piel de la tarde y era imposible
tu espalda de abarcar con una boca.
Cuando ocurría que las agujas de un reloj apuntaban
a la noche interrumpidamente,
al río, no le importaba tu mundo, ni el mío, ni tampoco
la parte más sencilla de una caricia.
Era entonces, cuando nos dejábamos caer en el agua,
de la misma forma en que los azulones
lo hacían en el viento,
y no teníamos ni siquiera un segundo para detenernos
a mirar de cerca las ventanas de los eucaliptos,
ni su sombra de punzón en nuestras cabezas.
Cuando se desnudaba la tarde y se nos empequeñecía
la luz en las orillas, el río, ponía música de niños
y nos ignoraba los abrazos como los balcones ignoran
a los cuerpos que desfilan por las aceras sin detenerse.
Pero ahora,
aquel entonces está dispuesto a respirarnos,
a dejar que las hormigas nos cubran los pies,
y hasta incluso,
a que recordemos el animal sabor de nuestras lenguas
.
Cuando enmudecía la piel de la tarde y era imposible
tu espalda de abarcar con una boca.
Cuando ocurría que las agujas de un reloj apuntaban
a la noche interrumpidamente,
al río, no le importaba tu mundo, ni el mío, ni tampoco
la parte más sencilla de una caricia.
Era entonces, cuando nos dejábamos caer en el agua,
de la misma forma en que los azulones
lo hacían en el viento,
y no teníamos ni siquiera un segundo para detenernos
a mirar de cerca las ventanas de los eucaliptos,
ni su sombra de punzón en nuestras cabezas.
Cuando se desnudaba la tarde y se nos empequeñecía
la luz en las orillas, el río, ponía música de niños
y nos ignoraba los abrazos como los balcones ignoran
a los cuerpos que desfilan por las aceras sin detenerse.
Pero ahora,
aquel entonces está dispuesto a respirarnos,
a dejar que las hormigas nos cubran los pies,
y hasta incluso,
a que recordemos el animal sabor de nuestras lenguas
enjauladas en la boca del otro.
Ahora hay un tiempo que se acerca y se retuerce y tú
me llamas y miramos el cauce como quien mira a un difunto y
se despide de él sencillamente.
Y te empeñas en creer que estamos aquí porque el río nos lleva
y nos trae, tibios, helados, títeres sin ojos, y pretendes
que nos ahoguemos, y yo qué sé que otras cosas más,
y te niegas a reconocer que todo esto es una disculpa,
una nueva disculpa para construir recuerdos
con sus juncos y sus veranos.
Porque ya no vamos a ser otra cosa que no sea parte de él
y nada de nosotros mismos.
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Ahora hay un tiempo que se acerca y se retuerce y tú
me llamas y miramos el cauce como quien mira a un difunto y
se despide de él sencillamente.
Y te empeñas en creer que estamos aquí porque el río nos lleva
y nos trae, tibios, helados, títeres sin ojos, y pretendes
que nos ahoguemos, y yo qué sé que otras cosas más,
y te niegas a reconocer que todo esto es una disculpa,
una nueva disculpa para construir recuerdos
con sus juncos y sus veranos.
Porque ya no vamos a ser otra cosa que no sea parte de él
y nada de nosotros mismos.
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sábado 21 de marzo de 2009
Domingo
.
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Comienza todo con un sonar
majestuoso de campanas.
Puede ser esta mañana una mañana
de la que se caiga el tiempo a pedazos,
o puede ser, que de tanto ahuecar los labios
frente al espejo, se desprenda la luz blanca de este día
en carmín de pájaros nombrándome la boca.
Todo se transforma, mientras que el vértigo en tu lengua
me persigue habilitando el día para la noche.
Pero sólo tú y la luna sabéis de cielos invertidos
y del olor del pan que amenaza con recuerdos.
Se nos ha convertido en hábito el estremecimiento,
y probablemente hoy siga siendo lunes, y la locura, es
que ni tú ni yo somos conscientes de que las horas
se arrastran calibrando el sueño asombrado del agua,
y descifrando el código de la escritura de este vientre, que
los domingos, se desgrana en piedras de sal y en amapolas.
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Comienza todo con un sonar
majestuoso de campanas.
Puede ser esta mañana una mañana
de la que se caiga el tiempo a pedazos,
o puede ser, que de tanto ahuecar los labios
frente al espejo, se desprenda la luz blanca de este día
en carmín de pájaros nombrándome la boca.
Todo se transforma, mientras que el vértigo en tu lengua
me persigue habilitando el día para la noche.
Pero sólo tú y la luna sabéis de cielos invertidos
y del olor del pan que amenaza con recuerdos.
Se nos ha convertido en hábito el estremecimiento,
y probablemente hoy siga siendo lunes, y la locura, es
que ni tú ni yo somos conscientes de que las horas
se arrastran calibrando el sueño asombrado del agua,
y descifrando el código de la escritura de este vientre, que
los domingos, se desgrana en piedras de sal y en amapolas.
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viernes 13 de marzo de 2009
Despertar
.
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Despertar.
Deslizar el sueño delgado,
parpadearlo sobre la ventana
y sentir como llegan
las palabras desnudas,
como se acomodan, buscando
siempre la parte más cansada,
el mismo lugar que ocupan estas cosas
que pienso, su oquedad
de vasija. Y suplicar a la luz que no llegue
blanca y que la palabra
desame su torre, su solar deseo.
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Despertar.
Deslizar el sueño delgado,
parpadearlo sobre la ventana
y sentir como llegan
las palabras desnudas,
como se acomodan, buscando
siempre la parte más cansada,
el mismo lugar que ocupan estas cosas
que pienso, su oquedad
de vasija. Y suplicar a la luz que no llegue
blanca y que la palabra
desame su torre, su solar deseo.
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miércoles 11 de marzo de 2009
Mira que es falso lo que hoy ocurre
.
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Todo el mundo parece
contento esta mañana,
es, como si hubiera llegado el momento
en el que es necesario que el día
camine sin descanso.
Está ahora el sol en carne viva,
en alboroto de luz y desgastado
de tanta ceguera en la boca del frío.
Y ha vencido de nuevo el tiempo,
aún sin buscarle la torpeza a las horas
en las que pusimos nombre a los silencios
mientras nos animaba el hielo desde la ventana.
La gente ríe por la calle
y la sangre se tiñe de verde en los jardines
tapándole los oídos a las mariposas.
Arrópame de lluvia,
mira que es falso todo lo que hoy ocurre
y temo, que nos reconozca el destello
y nos regrese la tarde
a dejarnos caer la niebla en la voz,
en el hueco invisible de la memoria.
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Todo el mundo parece
contento esta mañana,
es, como si hubiera llegado el momento
en el que es necesario que el día
camine sin descanso.
Está ahora el sol en carne viva,
en alboroto de luz y desgastado
de tanta ceguera en la boca del frío.
Y ha vencido de nuevo el tiempo,
aún sin buscarle la torpeza a las horas
en las que pusimos nombre a los silencios
mientras nos animaba el hielo desde la ventana.
La gente ríe por la calle
y la sangre se tiñe de verde en los jardines
tapándole los oídos a las mariposas.
Arrópame de lluvia,
mira que es falso todo lo que hoy ocurre
y temo, que nos reconozca el destello
y nos regrese la tarde
a dejarnos caer la niebla en la voz,
en el hueco invisible de la memoria.
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domingo 1 de marzo de 2009
Como si el mundo estuviera de tu parte
.
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Están gritando hojas las ciudades
desde todos sus árboles
y nadie las escucha.
¿Y aún me preguntas qué pretendo decirte?
Sólo tienes que mirar el mañana
y verás rojas y redondas
sus cerezas colgando de cajas y celofanes.
Ya sé que quieres quedarte en este lugar
pero, ¿te diste cuenta de que los libros
han perdido sus páginas
y de que la música suena a metal
oxidado y a un agua que vierte alas
de mariposas?
Las hojas siguen gritando y es
porque les nacen brotes de este sueño,
creo que les duele.
Míralas,
no hay más que dejarse llevar
para que su compás
se acomode a nuestros pasos.
Si de verdad quisieras comprenderlo sería más fácil
caminar apoyando los diez dedos y la boca
en el aire, con este olor a lluvia.
Tú lánzate
como si el mundo
estuviera de tu parte.
.
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Están gritando hojas las ciudades
desde todos sus árboles
y nadie las escucha.
¿Y aún me preguntas qué pretendo decirte?
Sólo tienes que mirar el mañana
y verás rojas y redondas
sus cerezas colgando de cajas y celofanes.
Ya sé que quieres quedarte en este lugar
pero, ¿te diste cuenta de que los libros
han perdido sus páginas
y de que la música suena a metal
oxidado y a un agua que vierte alas
de mariposas?
Las hojas siguen gritando y es
porque les nacen brotes de este sueño,
creo que les duele.
Míralas,
no hay más que dejarse llevar
para que su compás
se acomode a nuestros pasos.
Si de verdad quisieras comprenderlo sería más fácil
caminar apoyando los diez dedos y la boca
en el aire, con este olor a lluvia.
Tú lánzate
como si el mundo
estuviera de tu parte.
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sábado 28 de febrero de 2009
Hay días que son de lluvia
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Hay días que son de lluvia
y en ella te recreas,
acabas de su mismo color
como si quisieras fundirte
y provocar equívocos
en aquellas palabras
que en algún tiempo
nos estallaron en la boca.
Siempre fueron caprichosas
las palabras que nos mojaron,
y el agua que te rodeaba
aquellos días
se ha convertido hoy en un halo
incoloro que me perturba.
Por eso escribo,
y me detengo en lo que
no haría si no colocara las sílabas
de esta forma tan dúctil,
tan semejante a la respiración
cuando dormimos y no sabemos
que la muerte se esconde
en un sueño y que la noche
se afila en el acento
de un ángel insuficiente.
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Hay días que son de lluvia
y en ella te recreas,
acabas de su mismo color
como si quisieras fundirte
y provocar equívocos
en aquellas palabras
que en algún tiempo
nos estallaron en la boca.
Siempre fueron caprichosas
las palabras que nos mojaron,
y el agua que te rodeaba
aquellos días
se ha convertido hoy en un halo
incoloro que me perturba.
Por eso escribo,
y me detengo en lo que
no haría si no colocara las sílabas
de esta forma tan dúctil,
tan semejante a la respiración
cuando dormimos y no sabemos
que la muerte se esconde
en un sueño y que la noche
se afila en el acento
de un ángel insuficiente.
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