miércoles, 3 de agosto de 2016

Solución segunda









Quizás
la solución no sea
ocultarse,

quizás

la solución sea

                         llegar,

anidar palabras,

fabricar luz
con sus porciones,

habitar los miedos,

                         sangrarlos.

Estar más en esta parte
que en ninguna otra.

Escribir con música
pero cerca
de los muros,

y vaciar el cajón

de las desolaciones.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Rescatando poemas de lluvia 2


Digo que  corro por no mojarme

pero es mentira.

Las palabras que pasean 
como hormigas por mi vientre
me ahogan y me vuelven incómoda,
extraña.

Y me miro de los pies al pecho
por si algún signo me delatara.

               El temblor es imperceptible
interno como un pasado oculto,
como las arterias de los ojos.

Y corro,
               y digo que corro por no mojarme.

Otra vez la lluvia
pidiéndome adentros,

como si yo pudiera entrar en mí
cada vez que ella me llueve.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Rescatando poemas de lluvia

Hay días que son de lluvia
y en ella te recreas.
Acabas de su mismo color
como si quisieras fundirte
y provocar equívocos
en aquellas palabras
que en algún tiempo
nos estallaron en la boca.
Siempre fueron caprichosas
las palabras que nos mojaron,
y el agua que te rodeaba
aquellos días.
La lluvia se ha convertido hoy
en un halo incoloro que me perturba
Por eso escribo
y me detengo en lo que
haría si no colocara las sílabas
de esta forma tan dúctil
tan semejante a la respiración
cuando dormimos y no sabemos
que la muerte se esconde
en un sueño y que la noche
se afila en el acento

de un ángel insuficiente.

martes, 17 de noviembre de 2015

El hecho de morir





Basta un estrépito brutal
para arrancarle palabras
al fondo de mis huesos.
Como un herido más
me arrastro y vierto
un camino en cualquier grieta.

De repente puedo correr
continuar hasta el agotamiento
salir.

Es el hecho de morir
la única liberación
que me avergüenza.



domingo, 14 de junio de 2015

Esta tristeza no es mía

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Confieso que no es mía
esta tristeza que acarreo,
la cogí una tarde
de lo alto de una estantería
en el supermercado del barrio.
No pude resistirme
la probé, me quedaba perfecta,
pero no la pagué.
La guardé en el bolsillo
de mi abrigo de cuadros
y desde entonces 
va conmigo a todas partes.
Nadie nota
que no me pertenece,
me gusta pasearla orgullosa
por las fiestas,
llevarla al cine,
a cenar con amigos.
Y sonreír como hacen
las auténticas ladronas
de tristezas.
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miércoles, 17 de abril de 2013

A vuelapluma



Solucionar 


Quitar hojas
                                 muertas
de las macetas

parar de temblar

respirar hasta el fondo
de los pulmones

expulsar todo el aire
que hubo en ellos

salir al sol

Sol
      u  c  i  o  n  a  r 

pensar en llamarte,
        
no hacerlo.

Solución  
            a  r  t  e

lo que requiere luz
si aceptas no llorar
cuando llegue la noche.


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domingo, 9 de septiembre de 2012

El segundo silencio y la mentira.




Gotean ojos sobre estas letras, murmullos por encima del silencio número dos. Es la caída del resto de los intentos y sobrevivir parece ser una derrota posible. 
Gotean ojos y el otoño siempre abierto al golpe de aire, teje un cielo de nailon que miente con la capacidad de mirar sin ver, de hurgar en la herida que llega, girando como una náusea, a la garganta de quien lee y no conoce la procedencia de la emoción, la humedad de las lágrimas que pueden ser risueñas o tal vez mudas, de tan falsas que se expresan.



domingo, 29 de julio de 2012

El primer silencio y la adivinanza

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Me resulta imposible
apartar la mirada de mis esquirlas,
que superpuestas y menudas
observo repartidas por el suelo.

Comprendí un día su crecimiento,
suavicé sus bordes,
examiné la geometría
la perfección de su superficie.

Otro,
las corté sin pena,
sin asomo de sufrimiento
ante el inminente olvido,
de los límites de mi propia vida.
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jueves, 17 de mayo de 2012

Dice



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Dice que lo que pasó
ya no vuelve,

pero no conoce
primaveras de hielo,
ni un frío que ahogue
como éste.

La avalancha de palabras
se dirige hacia el océano,
ellos se van,
los trenes van vacíos.

Araña el asfalto los pies
descalzos de los que se quedan,

cada día más quietos.

La longitud de las voces
acabará siendo una soga.

Necesito silencio para gritar,
y un valor que no encuentro
en mis recuerdos.
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miércoles, 11 de abril de 2012

El tiempo en el latido

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De improviso,
surgen letras arrugadas
de donde el aire no llega.
Y cuando brota la escritura
redonda como una cadera,
cálida como el aliento
en la palma de la mano,
dejo de ser piedra,
se me inundan los oídos
de voces que ya estaban,
palpo un corazón que late
y con la velocidad
acuciada por el ansia,
consigo arrebatarle al latido,
el tiempo pequeño y exacto
para escribir este poema.
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lunes, 27 de febrero de 2012

A pergunta

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En el blog Um oásis de palavras de Ana Muela Sopeña

La pregunta

Cuando el dolor es viento,
ahueca la palabra
su corazón, que es vela,
y las olas se asombran.
Tan delgadas sus manos
puestas en la razón,
que al creerla tan suya
me devuelve impoluta
la caricia del aliento.
Puedo gritar,
sin sobresaltar las plumas
de sus tiernas alas,
provocar un oleaje de brazos
que no afecte a su corriente,
flotar en la taza
de su cara de cielo.
Pero no puedo lamer
lo seco de sus ojos,
ni hundirme en la infancia
que me haga soñar
con el hueco perfecto,
para un verso milagro.
Rompe a correr la noche,
hay un vapor de hormigas
que trota y me despierta;
quien vigila su luz
se cubre con la pregunta
que ofrece para mis hombros:
¿Qué se puede hacer
ante el dolor de un ángel?

Mamen Alegre


 



A pergunta

Quando a dor é vento,
esvazia a palavra
seu coração, que é vela,
e as ondas se assombram.
Tão delgadas as suas mãos
postas na razão,
que ao crê-la tão sua
me devolve impoluta
a carícia do alento.
Posso gritar,

sem sobressaltar as plumas
das suas ternas asas,
provocar uma vaga de braços
que não afecte a sua corrente,
flutuar na taça
da sua cara de céu.
Mas não posso lamber
a secura dos seus olhos,
nem afundar-me na infância
que me faça sonhar
com o oco perfeito,
para um verso milagre.
Rompe a correr a noite,
há um vapor de formigas
que trota e me desperta;
quem vigia sua luz
se cobre com a pergunta
que oferece aos meus ombros:
Que se pode fazer
diante da dor de um anjo?

Tradução ao português: Tania Alegria

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lunes, 30 de enero de 2012

Mel sobre a língua


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Miel sobre la lengua en otro idioma.
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Miel sobre la lengua ha sido traducido al portugués con motivo del II Encuentro Transfronterizo Poético-Musical  patrocinado por Eurocidade  y Asociación Migas celebrado en Badajoz el 16 de diciembre del pasado año en la Sala de Columnas de la Diputación  y en Elvas (27 de enero de 2012) en el Auditório do Cine São Mateus. Traducción repasada y corregida por mi querido amigo y compañero de tertulia Tino Lobato.

 Miel sobre la lengua

No es necesario contarte,
que todo se comunica 

en ese cielo de nubes y de sombras.
No lo es.
Tú sabes que de vez en cuando
se atreve a llovernos colores
sobre los muros,
y nos dejamos apuñalar
el uno al otro
como la luz al agua,
inmóviles de piel para adentro.

No es necesario que te diga
lo que cuenta noviembre en la calle,
para todos los que no oyen.
Hay hojas en el suelo
que saben más de nosotros
que nosotros mismos,
y las costuras que se aprietan
para acercarnos,
nos vierten miel sobre la lengua
cuando la tarde se divide en dos,
y se transforma en el humo
del día que nos sostuvo.






Mel sobre a língua

Não é preciso contar-te
que tudo se comunica-se
nesse céu de nuvens e de sombras.
Não é.
Tu sabes que de vez em quando
atreve-se a chover sobre nossas cores
sobre os muros,
e deixámo-nos apunhalar
um ao outro
como a luz à água
no interior da pele.
Não é preciso dizer-te
aquilo que novembro conta na rua
para todos aqueles que não ouvem.
Há folhas no chão
que sabem mais de nós
do que nós próprios
e as costuras que se apertam-se
para nos aproximar
derraman mel sobre a língua
quando a tarde se divide em dois
e se transforma no fumo
do dia que nos mantém.


Gracias Tino.
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domingo, 15 de enero de 2012

Un instante delicioso

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Nadie me informó de tus misterios cuando naciste. 
Revelado el secreto de estas alas, inspiro y retengo el aire, el instante es delicioso. El dejarlo salir alivia la inocente herida que mejora auxiliada por la normalidad de la mañana. Aminoro el vuelo de mis pensamientos y me poso en un abrazo. El rastro de plumas que nos acaricia me hace agradecer el bálsamo del suelo que nos sostiene.
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viernes, 9 de diciembre de 2011

Diciembre del 2008




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Aquellas aceitunas 
cayendo entre los dedos.

Hilos de escarcha y el olor de la sombra
andan trepando por la memoria.

Es casi de cal esta sensación tan seca,
tanto,
que ya no sé si me llama a gritos,
o susurra y se vuelve arena
cuando el cielo se tiñe de verde.

Ha llegado el invierno como un regato
rebuscando entre las costumbres,
y necesito saber, si es el recuerdo
lo que de la mano 
me lleva, a esperar el momento 
en el que el aceite se agote en los candiles.

Desde que me perdí de frío, soy toda mujer
y me sangran de nostalgia, los brotes
que nacieron en las ramas de diciembre.
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martes, 6 de diciembre de 2011

Un poema de diciembre del 2008


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Y DIJO FRÍO
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Era la arena
dermis reblandecida de lluvia,

se estremecía el viento.

La blancura de las casas, 

el idioma de las nubes,
y tal vez la luz,
eran parte de algo que no existía,

entonces dijiste beso,
 

justo en el momento en el que la sal
llovía impregnando el cielo,

y el sol, 

sesgó el matiz ahogado de la ternura,
se asomó distraído

y dijo frío.

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miércoles, 16 de noviembre de 2011

21 de Noviembre del 2008


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Miel sobre la lengua

No es necesario contarte,
que todo se comunica 

en ese cielo de nubes y de sombras.
No lo es.
Tú sabes que de vez en cuando
se atreve a llovernos colores
sobre los muros,
y nos dejamos apuñalar
el uno al otro
como la luz al agua,
inmóviles de piel para adentro.

No es necesario que te diga
lo que cuenta noviembre en la calle,
para todos los que no oyen.
Hay hojas en el suelo
que saben más de nosotros
que nosotros mismos,
y las costuras que se aprietan
para acercarnos,
nos vierten miel sobre la lengua
cuando la tarde se divide en dos,
y se transforma en el humo
del día que nos sostuvo.

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sábado, 5 de noviembre de 2011

5 de noviembre del 2007


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El significado de la tristeza


A menudo, evito el momento
en el que los colores se apagan,
cuando el gris se apodera de los objetos
y parece que muriéramos en el borde 
de la piel, mate e indefiniblemente turbia.
No, no es tristeza lo que siento
es la tensión que precede 
al desgarro del horizonte vencido,
es un pedazo de muerte que me visita
que se asoma con cautela a estos ojos cerrados.

Y rechazo el instante,
como si con ello pudiera
librarme del suspiro hueco
que anda vaciándome 
el pecho de aire,
en el tiempo en el que olvido
el significado de la tristeza.

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lunes, 10 de octubre de 2011

Huir

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Desde la nada de una silla,
la opacidad de sus ojos
que como exagerada imagen,
se me presenta en el tiempo.
Y veo en hojas, el aire de la casa,
y hablo de las palabras quemadas,
de la fuerza que ejerce el viento
sobre las llamas,
mitad valor, la otra mitad miedo.
Y me doy la vuelta;
y escapo.
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martes, 27 de septiembre de 2011

domingo, 18 de septiembre de 2011

Mientras


Tarda la palabra,

tarda.

Ha dejado de doler
la espera.

Su voz, guardada
como semilla en el surco.

Mientras,
                         el otoño;

para que pasen cosas
y se queden.
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domingo, 28 de agosto de 2011

Y vienes en otro idioma


Traducción al rumano de Y vienes  gracias a Andrei Langa y a Ana Muela Sopeña, en su página Oaza de cuvinte.


Iată că vii


Şi îmi aduci frunze,
păsări mioape
care, în palmele tale,
ca în cuiburi, se ascund.
Şi îmi aduci nisip curat,
ca şi când ar fi încercat să bată
vânturile în ochii tăi.
Şi îmi aduci plăcerea naivă
de la copii şi de la râsete;
deasemena aduci ceva ce îmi scapă,
pe înserate,
ca să-mi explice cum cerul
face amor cu geamurile.


Poem de Mamen Alegre, traducere în română de Andrei Langa 


 Y VIENES

Y me traes hojas,
pájaros ciegos
que en tus manos,
como en nidos, se ocultan.
Y arena limpia,
como si hubiera ensayado
vientos en tus ojos.
Y me traes el placer ingenuo
de los niños y de las risas;
también algo que se escapa,
la tarde,
para explicarme cómo el cielo
hace el amor con las ventanas.

Mamen Alegre 





viernes, 26 de agosto de 2011

De hojas y astillas





Las hojas escogen el viento que las lleva a la tormenta. Las miro con el apetito creciente de ser la mano que las contenga. En un intento de vuelo el esfuerzo me lleva al  principio, cuando el dolor se despereza y es eje, grieta en la que soltar lastre, perfecto hogar de las astillas.

sábado, 6 de agosto de 2011

Los mapas

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Demasiado temprano para recorrer las fatigadas calles, los mapas colgados de tu boca al levantarte, con su frío asustadizo, con ese miedo parecido a una montaña de noches.  
Se han expandido las luces y la voz del amanecer ya suena, ya cuenta las cosas que no me dijiste, o que tal vez, dijiste siempre.
Recuerdo que teníamos las paredes envueltas en papeles de colores, y que todo lo que hablábamos quedaba allí, escrito. Ahora no puedo leerlo, arrancaste los papeles con tus manos, desgranaste las palabras, separaste sus sílabas, y compones eternamente nuevo todo lo que hubo, y lo colocas delicadamente sobre el sueño que despliegas cada noche bajo la cama. Un sueño sin nombre  que se despereza y yace bajo tus pies, maullando, como un gato junto al agua.
Despiertas temprano, con la tibieza en la piel de las frutas recién cogidas, y te sientes a salvo de los mapas colgados de tu boca.
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martes, 26 de julio de 2011

La pregunta

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Cuando el dolor es viento,

ahueca la palabra

su corazón, que es vela, 

y las olas se asombran.



Tan delgadas sus manos

puestas en la razón,

que al creerla tan suya

me devuelve impoluta

la caricia del aliento.



Puedo gritar,

sin sobresaltar las plumas

de sus tiernas alas,

provocar un oleaje de brazos

que no afecte a su corriente,

flotar en la taza

de su cara de cielo.



Pero no puedo lamer

lo seco de sus ojos,

ni hundirme en la infancia

que me haga soñar

con el hueco perfecto,

para un verso milagro.



Rompe a correr la noche,

hay un vapor de hormigas

que trota y me despierta;

quien vigila su luz

se cubre con la peregunta

que ofrece para mis hombros:

¿Qué se puede hacer

ante el dolor de un ángel?
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martes, 5 de julio de 2011

Solo soy


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Insignificante pecho,
estanque seco de un ángel,
vasija de sangre del niño roto,
reguero  que traspasa la espalda
que fluye tras su cuerpo flor,
tras su desconcierto.
Son las doce de la mañana,
el vasto julio tiende a deshacerse
y seré lengua,
o rosa,
que a la aspereza
se acostumbre.
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sábado, 4 de junio de 2011

La puerta


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La puerta era de un color indefinido debido a las capas de pintura que llevaba sobre ella. Las últimas habrían sido, sin duda, una mezcla de restos que se fundieron en un pequeño bote abollado, con la ayuda de un palito de madera. El pincel que se utilizó para aplicarla, tendría oxidada la virola rayada que sujetaba sus pelos, entre ellos restos de colores de otros veranos.
Los matices de color de la puerta, oscilaban entre el marrón, el verde y el amarillo, según el día en que apoyaras tus manos o tu mejilla en su rugosa superficie, y la rejilla situada en la parte superior de su entrepaño, llevaba cuatro pequeños cristales empañados.
Atravesaban el batiente de la puerta los cuerpos de dos niños desde sus lados contrarios. La puerta era frágil, nada pesada y separaba la lluvia de la humedad interna, al viento de su sonido, a la sed de las manzanas. 

Tiene la puerta un secreto que se deposita sobre los restos de la inocencia. Una voz de sangre que como un hechizo, perdura en la cara interna de la muñeca de quien provoca la escritura, que surge temblorosa, del agua de este recuerdo. 


Felicidades. Este es mi mayo retrasado.
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martes, 26 de abril de 2011

Y vienes

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Y me traes hojas,
pájaros ciegos
que en tus manos,
como en nidos, se ocultan.
Y arena limpia,
como si hubiera ensayado
vientos en tus ojos.
Y me traes el placer ingenuo
de los niños y de las risas;
también algo que se escapa,
la tarde,
para explicarme como el cielo
hace el amor con las ventanas.
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domingo, 10 de abril de 2011

Al fin, solo quedó mi vientre



Aquel poema
causó un temblor extremo
en el líquido de mis vísceras,
la sangre describió un trazado
imposible ante las palabras,
y quise comprenderlo,
pero su estructura sencilla
se asemejaba a un corazón hueco
con las venas al viento,
su sombra espejo, el silencio,
la pausa más hermosa.
Pasé entonces mis ojos por él
como hacen los niños
con sus dedos pegajosos
sobre las paredes,
y como una corriente fría
en el agua cálida del río
llegó la música y el instante
fue viento.
La mirada quedó fija en un equilibrio
igual al que desprenden
los cuerpos recién amados.
Al fin, solo quedó mi vientre
y unos versos en él
clavados como cuchillos.
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